Kusama y Plessi. Dos miradas que atraviesan el lujo.
Menos de dos semanas. Basta eso para perder a dos protagonistas absolutos del arte contemporáneo, distantes en lenguaje, generación y sensibilidad. Sin embargo, Yayoi Kusama y Fabrizio Plessi atravesaron ambos el lujo, cada uno a su manera. Un relato a dos voces, entre memoria personal y legado artístico.
Solo nueve días separan sus desapariciones.
Yayoi Kusama muere en Tokio el 14 de agosto, a los 97 años. Fabrizio Plessi fallece el 23 de agosto, con 86 años cumplidos.
Su legado artístico difícilmente será olvidado.
Podría parecer solo una coincidencia del calendario. Sin embargo, pensando en ellos estos días, me he dado cuenta de lo curioso que resulta acercar a dos artistas tan profundamente distintos que, cada uno a través de un lenguaje inconfundible, se cruzaron también con el mundo del lujo.
Kusama y Plessi pertenecen a universos lejanísimos. Ella hizo de la repetición, la obsesión y el infinito una gramática visual capaz de devorar el espacio. Él confió a la tecnología los elementos más primordiales y ancestrales de nuestro mundo: agua, fuego, luz, oro.
Dos miradas que atravesaron también el lujo, ofreciendo sus propios universos creativos hasta casi devorarlo.
Es precisamente esto lo que hace tan interesantes sus encuentros con las grandes Maisons.
Yayoi Kusama. Entrar en el infinito
Confieso que siempre me ha costado comprender del todo a Yayoi Kusama. Pero quizás no era necesario: el arte, mucho más allá de su comprensión académica, debe ante todo despertar emociones, sacudirnos… despertarnos.
Siempre me han gustado más sus lunares que sus calabazas. Pero hay algo en su imaginario que oscila continuamente entre lo infantil y lo obsesivo, la diversión y el desconcierto, la superficie más inmediata y algo mucho más profundo que parece escaparse justo cuando crees haberlo atrapado.
Cuando Louis Vuitton volvió a colaborar con ella en 2023, más de diez años después de su primer encuentro, aquel universo pareció salir de los museos e inundarlo todo. Bolsos y objetos, naturalmente, pero también escaparates, fachadas, instalaciones urbanas y realidad aumentada.
Yo también me rendía ante él.
Recuerdo haberme encontrado con el teléfono en la mano buscando calabazas y lunares en los juegos virtuales creados por Louis Vuitton. Una pequeña locura digital que me divirtió muchísimo, también porque, como profesional, estaba observando en tiempo real los nuevos territorios virtuales que las marcas empezaban a explorar.
Durante unos minutos estuve dentro de ese mundo imaginario que Kusama construye desde hace toda una vida y que, sinceramente, todavía no estoy segura de haber hecho mío.
Sin duda me atraía. Me habría encantado entrevistarla, intentar profundizar en ese universo tan distinto que casi parece un dibujo animado.
Kusama no se adaptó a Louis Vuitton. Fueron los códigos de la Maison los que se dejaron contaminar por los suyos: la repetición, el color, las calabazas, los lunares, la idea del infinito. Hasta los edificios parecían haber contraído, felizmente, la obsesión de Kusama.
«El lujo, por una vez, no se limitaba a servir de marco a la artista. Había entrado en su juego.»
Fabrizio Plessi. El agua, la luz, el tiempo
Con Fabrizio Plessi el viaje es completamente distinto.
Lo conocí hace algunos años, cuando me encargaron una entrevista. Y si hoy pienso en aquel encuentro, antes incluso que, en sus obras, recuerdo una voz, una forma de contarse, una extraordinaria ausencia de distancia.
Una presencia sustancial impregnada de luz, ternura y fragilidad.
Fabrizio ya era Fabrizio Plessi.
Un artista consagrado internacionalmente, presente en la Bienal de Venecia, en Documenta, en el Centre Pompidou, en museos y colecciones internacionales. Fue un gran honor entrevistarlo y acompañarlo, junto a Carla, su mujer, durante su visita a Zaragoza. De aquella oportunidad estaré siempre agradecida a Ricardo Gimeno, director de Spend In Magazine: fue gracias a él que tuve ocasión de conocer a Fabrizio y su inmenso universo creativo.
«Nunca un día sin una línea», decía el mensaje que nos informaba de su fallecimiento, porque para Fabrizio un día sin dibujar o crear era un día perdido.
Lo que ocurrió durante y después, sin embargo, pertenece a la memoria de aquel encuentro y es el verdadero regalo, la “esencia de lo esencial”, como diría el querido Ricardo.
Lo que más me impactó de ambos, Carla y Fabrizio, fue la naturalidad. La ausencia de distancia. La generosidad con la que escuchaban a una profesional mucho más joven, la curiosidad por mi trabajo y por un mundo, el del lujo, que ya entonces observaba con gran atención y al que ya había dedicado mi primer libro.
Pero sobre todo recuerdo su capacidad de hacerme sentir acogida, escuchada, importante.
Importante es una palabra grande cuando son un gran artista y dos grandes personas quienes te regalan esa mirada.
Después de su partida, Carla me envió un correo con su número de teléfono y una frase sencillísima que para mí contenía grandes dignificados: gracias por la amabilidad.
Recuerdo haber pensado que la gratitud era, en todo caso, mía: por haber podido escuchar a Fabrizio y por haber descubierto, junto a él, el extraordinario carácter de Carla.
Eran el uno el contrapunto de la otra.
Su cercanía. Su afabilidad. Esa capacidad, cada vez más rara, de eliminar la distancia sin eliminar la elegancia.
Con los años, Carla siguió invitándome a las exposiciones de Fabrizio. Por desgracia, casi siempre, llegar hasta ellas me resultaba prácticamente imposible. Y, más de una, la verdad me habría gustado verla.
Me entristece ahora no haber cometido alguna pequeña locura, no haber abandonado por una vez las obligaciones para concederme el privilegio de asistir a la grandeza de un artista como él.
Me impactó especialmente Plessi sposa Brixia, en la Basílica de San Salvatore y en el Museo de Santa Giulia. La tecnología entraba en un espacio cargado de siglos sin intentar someterlo. Aquel encuentro entre lenguajes, al menos a través de las imágenes del press kit y las difundidas por los medios, resultaba extraordinariamente sugerente.
Luego, Perdersi in un bicchier d’acqua, en Murano.
Allí había una obra que me conquistó incluso sin haberla visto en vivo: un enorme anillo luminoso, de más de ocho metros, atravesado en su interior por agua digital.
Yo seguía viendo en ello una alianza pero conceptual.
Un círculo recorrido incesantemente por el agua. Casi una boda entre Fabrizio y ese elemento al que había dedicado una parte enorme de su investigación artística.
Como en Mari Verticali, donde imponentes estructuras verticales acogían una vez más un agua imposible, en movimiento continuo, subvirtiendo las propias reglas de la naturaleza.
Plessi había empezado a trabajar sobre el agua a finales de los años sesenta y no había dejado de interrogarla, como al resto de los elementos.
Pero su agua no mojaba: inundaba el alma. Su fuego no quemaba: encendía la vida. Su oro fluía, en una continua transmutación.
La tecnología le permitía sustraer los elementos a las leyes de la materia sin privarlos de su fuerza.
Y es probablemente también por eso que su encuentro con el lujo resultaba tan natural.
En 2008, para Louis Vuitton, Luxury is slow transformaba el oro en una colada digital. Con Dior, en 2020, L’Età dell’Oro hacía descender grandes cascadas doradas desde las ventanas del Museo Correr hacia la Plaza San Marco. Dos años después, con Mosaica, hasta la Lady Dior se convertía en terreno de encuentro entre mosaico veneciano, oro, savoir-faire e imagen electrónica.
No una decoración aplicada a un producto; era un lenguaje que se encontraba con otro lenguaje.
Ahora que ambos nos han dejado en su forma terrenal, me sorprendo pensando en lo que algunas personas logran dejar tras de sí. Una huella que pertenece a la historia del arte, ciertamente, pero también algo más impalpable, destinado a permanecer en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de cruzarse con ellos, aunque solo fuera un breve tramo.
Y luego, el lujo.
Kusama y Plessi lo atravesaron desde dos extremos casi opuestos.
Ella multiplicaba, invadía, repetía hasta disolver los límites.
Él dejaba fluir. Buscaba la materia a través de lo inmaterial, confiaba a la tecnología aquello que existía mucho antes que ella.
Sin embargo algo los unía: ninguno de los dos puso su lenguaje artístico al servicio del lujo. En sus encuentros más logrados fue el lujo quien aceptó el diálogo, dejándose atravesar —y a veces transformar— por sus universos.
De Kusama me quedan mundos imaginarios llenos de lunares, las calabazas y esa sensación divertida, suspendida entre el juego y la incomprensión.
De Plessi me queda también algo más personal, inevitablemente afectivo.
La voz de aquella entrevista. El corazón de Carla y esa serenidad suya llena de firmeza. Aquel correo. Las invitaciones a las exposiciones, el arrepentimiento por no haber ido. Y una frase que Fabrizio me dijo entonces, al definirse como un:
«Un navegante solitario que navega en el mundo del arte, siempre en tempestad y nunca en calma».
Quizás hoy Fabrizio ha encontrado por fin ese mar en calma que, en el mundo del arte, decía no haber navegado nunca.
Y quizás había encontrado, ya desde hace tiempo y tal vez sin quererlo, una de las imágenes más bellas de lo que le ocurre al arte cuando su autor ya no está:
sigue moviéndose y transmutándose en los ojos y en el corazón de las personas.
ARTÍCULO EN ITALIANO:
«Kusama e Plessi. Due sguardi che attraversano il lusso.»
Referencias visuales que se incluyen a modo ilustrativo e didáctico:
Yayoi Kusama x Louis Vuitton — installazioni e campagna, Tokyo 2022-2023: https://www.timeout.com/tokyo/news/yayoi-kusama-installations-are-popping-up-in-tokyo-for-her-new-louis-vuitton-collaboration-113022
Fabrizio Plessi x Dior, «Mosaica» — pagina ufficiale del progetto con Orsoni Venezia 1888: https://orsoni.com/it/progetti/mosaica-dior-fabrizio-plessi/
Fabrizio Plessi x Dior, «L’Età dell’Oro» — Piazza San Marco, 2020: https://whitewall.art/art/dior-presents-fabrizio-plessis-leta-delloro-in-venice/
«Plessi sposa Brixia» — anello luminoso, pagina ufficiale Fondazione Brescia Musei: https://www.bresciamusei.com/evento/brixia-sposa-plessi/
Yayoi Kusama — Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Yayoi_Kusama
INSTRAGRAM
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Nota: la imagen de portada esta creada por IA a fines ilustrativos.



